Libros del crepúsculo

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sábado, 12 de octubre de 2019

Iroel Sánchez: mentir sobre lo mentido

En un post que no había leído hasta ahora, veo que el propagandista de tiempo completo del gobierno cubano, Iroel Sánchez, vuelve a mentir sobre lo mentido y asegura que el coloquio que realizamos en México, en 2016, sobre el pasado proceso constituyente cubano y del que se derivó el libro El cambio constitucional en Cuba, formó parte de un programa de la USAID para la "subversión" en la isla bajo el gobierno de Donald Trump.
En el comentario que suscita la extrañamente tardía respuesta de Sánchez, en este blog, hace año y medio, decíamos que el panfletista oficial mentía tres veces en una oración: aseguraba que aquella reunión académica buscó crear una nueva Constitución para Cuba, que se repartió dinero entre los participantes y que el financiamiento provino de la USAID, dependencia del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Como podrá observar el lector, Sánchez sólo responde a la tercera mentira y lo hace, mintiendo de nuevo.
La documentación que expone no evidencia que aquel evento celebrado en 2016, cuando todavía gobernaba Barack Obama -no Donald Trump, ¿otra mentira?-, recibiera financiamiento de la USAID sino del National Endowment for Democracy (NED), que no es una dependencia del gobierno de Estados Unidos sino un fondo privado de los partidos políticos y el congreso de ese país. Un congreso que en aquel momento, como ahora, posee grupos que apoyan abiertamente la normalización de vínculos con Cuba y viajan regularmente a La Habana a reunirse con las autoridades que, supuestamente, defiende el panfletista Sánchez.
Quienes hemos participado en el Centro de Estudios Constitucionales Iberoamericanos (CECI Ac) en los últimos años y la gran mayoría de los académicos e intelectuales cubanos, mexicanos o latinoamericanos que han sido convocados por esa asociación civil, somos partidarios del fin del embargo comercial contra Cuba, de plenas relaciones diplomáticas, económicas y culturales con la isla y somos críticos permanentes de la política del gobierno de Donald Trump no sólo hacia Cuba sino hacia toda América Latina. En mis columnas en La RazónLetras LibresEl Pais pueden leerse múltiples piezas ilustrativas de esa crítica.
Aquel encuentro académico que propiciamos en México, como otros pocos que hemos impulsado en los últimos años, no forman parte de ningún plan de "subversión" contra Cuba, ni violan ninguna ley del país en que residimos. Son eventos académicos de los que han resultado productos concretos, como el citado libro, editado por el Fondo de Cultura Económica, que en ningún momento llaman al derrocamiento del gobierno de la isla, si bien señalan múltiples críticas a su sistema político. Iroel Sánchez miente a conciencia. Tan a conciencia que intenta ocultar unas mentiras debajo de otras.

8 comentarios:

  1. "La documentación que expone no evidencia que aquel evento celebrado en 2016, cuando todavía gobernaba Barack Obama [...] recibiera financiamiento de la USAID sino del National Endowment for Democracy (NED), que no es una dependencia del gobierno de Estados Unidos sino un fondo privado de los partidos políticos y el congreso de ese país". De no ser por la gravedad de lo que está implícito y explícito en este asunto, tu justificación, ante la evidencia de los hechos, daría risa. Sin embargo, lo que provocas es vergüenza.

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  2. Allá tú con tu risa. La mayor gravedad de todo este asunto es la persistencia de Iroel Sánchez, un dirigente de los medios de comunicación cubanos, en la mentira. No nos reunimos para hacer una nueva Constitución sino para debatir el proceso constituyente cubano y el nuevo texto constitucional, no repartimos dinero entre los participantes y no recibimos financiamiento de la USAID. Esos son los hechos. Lo que dice Sánchez son mentiras, al amparo del poder mediático de la isla.

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  3. Parece que no entendiste. No es risa, sino vergüenza lo que me provocas.

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  4. Vergüenza es una palabra con muchos significados en castellano. Pero si el uso que le das tiene alguna significación que sintonice con las mentiras y distorsiones de Iroel Sánchez, no hay nada que discutir. Vergüenza provoca la mentira, en primer lugar. Luego, todo lo demás, que se deriva de la falsificación de la dignidad humana, como hace sistemáticamente el trumpismo. Por cierto, para dar verdadero sentido a la palabra vergüenza, firma los comentarios con tu nombre.

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  5. Más allá de las acepciones de la palabra vergüenza, de Iroel Sánchez y el trumpismo lo que resulta sin duda una falta a la diginidad humana es lo que ha quedado demostrado a través de las investigaciones de Tracey Eaton en el sitio Cuba Money Proyect. Dicha constatación te convierte en un vulgar mercenario. Si tuvieras un ápice de dignidad reconocieras y asumieras tus acciones y no estarías ahora enfrascado -vergonzosamente- en una discusión tan pedestre con el "panfletista" de la Habana. Por cierto, el final de tu
    ultimo comentario demuestra que además de mercenario eres un inquisidor. Algo que yo siempre supe.

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  6. Mercenario es quien hace la guerra por dinero. Inquisidor es quien persigue y encarcela a quienes sostienen ideas divergentes. Ni yo ni nadie que haya intervenido en algún evento del Centro de Estudios Constitucionales ha cometido ningún acto de violencia ni de censura. Hemos debatido una Constitución y hemos publicado abiertamente nuestras ideas, en una editorial académica. Calificarnos de mercenarios o inquisidores, como hacen tú e Iroel Sánchez ,es criminalizarnos para justificar la política sistemática de represión y despotismo que sostiene el régimen cubano. Ni inquisidor, ni mercenario. Ten más respeto por las palabras y no encubras tu identidad bajo el anonimato, con el fin de darle la razón a quienes practican la represión, encarcelan y regulan la entrada y la salida del país de ciudadanos que no han cometido ningún delito.

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  7. La palabra mercenario también significa, según la RAE, una "Persona que desempeña por otra un empleo o servicio por el salario que le da". Y eso es exactamente lo que tú haces. Ahora, además, me acusas de defender al gobierno de Cuba, solo por ejercer una libre opinión sustentada y veraz. A ti es muy fácil sacarte el barniz "democrático" con el cubres esa costra edulcorada de la que presumes.

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  8. Lo que defines es el trabajo asalariado, no la condición de mercenario. Quien ha acusado aquí eres tú con calificativos como "mercenario" o "inquisidor". Atribuirme a mí y a quienes participamos en eventos como el de 2016 en México de ambas cosas es suscribir textualmente el discurso calumniador y difamatorio del gobierno cubano, que justifica la represión. El término de mercenario tiene en el Código Penal cubano una connotación específica por la que muchas personas son condenadas injustamente. A unos los encarcelan, a otros les impiden la salida de Cuba y a otros más nos impiden el ingreso a nuestro propio país. No sé quien seas pero es evidente que compartes la mentalidad y el lenguaje de quienes ejercen la represión en Cuba. Te sugiero que busques otro espacio para incriminar y difamar a quienes no piensan como tú.

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