Libros del crepúsculo

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viernes, 6 de mayo de 2016

Martí y los trenes

Jorge Camacho, estudioso de la vida y la obra de José Martí, ha encontrado un conjunto de crónicas inéditas del poeta y político cubano en varias publicaciones mexicanas, como El Economista Americano, El Nacional y, sobre todo, El Diario del Hogar y las ha compilado en un libro reciente, titulado El Economista Americano en México. Crónicas desconocidas de José Martí (Miami, Alexandria Library, 2016). Casi todas las colaboraciones de Martí en esos medios datan de los años 1880, cuando el cubano se integraba a la vida cultural norteamericana, a la vez que ofrecía sus servicios de traducción de aquella experiencia a algunos de los mayores periódicos latinoamericanos.
Para mediados de los 80, cuando Martí escribe, esas publicaciones eran partidarias del gobierno de Porfirio Díaz. El Diario del Hogar, del periodista Filomeno Mata, comenzará a hacer su resuelta oposición al Porfiriato a fines de la década. En 1884 Díaz se había reelegido por primera vez, tras el interregno de Manuel González, quien había aplicado una eficaz Ley Mordaza a la prensa. Durante su segundo mandato, a partir de aquel año, Díaz agregó a esa sujeción una astuta política de subvenciones a la prensa que favoreció a los editores del viejo y el nuevo liberalismo, amigos de Martí. En buena medida, podría sostenerse que los ingresos de Martí por sus colaboraciones periodísticas en México provenían del propio régimen porfirista.
Los textos de Martí, rescatados por Camacho, tienen el interés de describir el cambio de percepción del cubano sobre la república mexicana de "Orden y Progreso", en las últimas décadas del XIX. Como es sabido, Martí, que por entonces vivía en México, se había opuesto en 1876 a la revuelta de Tuxtepec contra Sebastián Lerdo de Tejada, encabezada por Porfirio Díaz. En las notas que leemos en el volumen de Camacho, la crítica de Martí al Porfiriato ha desaparecido y cuando cuestiona la dependencia de México con respecto a Estados Unidos no lo hace impugnando al gobierno sino dando por descontado que la política de Don Porfirio busca afirmar la soberanía mexicana.
Un tema central en la nueva valoración positiva del México porfirista es el crecimiento de la red ferroviaria del país. Martí, que ha defendido la construcción del tren elevado de Manhattan, a pesar de la "fealdad" de la estructura y de los accidentes que provoca y las vidas que cobra, como la de una pobre inmigrante italiana ,"cortada en dos por la máquina ciega", que relata en una crónica para La Nación de Buenos Aires en 1888, celebra la expansión del ferrocarril en México. Luego de describir las nuevas vías de trenes instaladas en Pátzcuaro y Valladolid (Michoacán), Mérida y Progreso (Yucatán), Texcoco y Cuautla (Morelos), Martí suscribe la consigna porfirista del "México crece a los ojos vistos".



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