Libros del crepúsculo

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lunes, 7 de septiembre de 2015

Insularidad y totalitarismo

En otro raro y poco leído escrito de María Zambrano, Isla de Puerto Rico. Nostalgia y esperanza de un mundo mejor (La Habana, La Verónica, 1940), la filósofa malagueña parece sostener la imposibilidad de que el totalitarismo triunfe en una isla. La argumentación de Zambrano es perfectamente lógica. Dice que en las islas, los hombres se familiarizan con una soledad esencial, que adjetiva de múltiples formas: soledad "floreciente, hacia afuera, fecunda, llena, abierta, rodeada por la vida..., oscura soledad que busca un ilimitado horizonte".
Esa soledad raigal del habitante de las islas hace que el culto básico de toda democracia, como estilo de vida, que es la "integridad de la persona humana", deje de ser una abstracción y tome cuerpo en la vida cotidiana. Toda vez que el totalitarismo, según Zambrano, tiene su origen en el miedo a la soledad, las islas parecen ser territorios resistentes a esa forma de organización de la sociedad y el Estado. Zambrano está hablando específicamente del totalitarismo español y de la Isla de Puerto Rico, destino y hogar de muchos exiliados republicanos, pero su argumento parece trasladable a cualquier totalitarismo europeo y a cualquier isla del Caribe:

"Si fuésemos a ver, en el fondo de todo totalitarismo está el terror del hombre a su soledad. La criatura totalitaria, infinitamente aterrorizada se esconde de su propia soledad, se esconde de Dios. Y ya no le podrán llamar diciéndole: "¿Qué has hecho de tu hermano?", sino preguntándole "¿Qué has hecho de ti mismo?" Es el hombre escondido, enmascarado, replegado, no sobre sí, sino hacia afuera. Hacia un afuera, que se ha quedado también vacío".

El librito Isla de Puerto Rico, como es sabido, fue el inicio de un largo diálogo de Zambrano con otro discípulo de José Ortega y Gasset, el puertorriqueño Jaime Benítez, rector de la Universidad de Río Piedras y uno de los principales ideólogos del Estado Libre Asociado. Aquel diálogo culminaría, de algún modo, en el ensayo Persona y democracia (1958), publicado precisamente en San Juan, un año antes del triunfo de la Revolución Cubana. Muchos años después, cuando el ensayo fue reeditado en España, sin referirse explícitamente a Cuba, Zambrano parecía reconocer la inactualidad de su texto. Cuba era la formidable refutación de la tesis de la imposibilidad del totalitarismo en las islas.

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