Libros del crepúsculo

Libros del crepúsculo

viernes, 14 de septiembre de 2012

El lacrimómetro de Bella

La otra noche se presentó en el museo Casa del Risco de San Ángel, en la ciudad de México, un libro póstumo de Eliseo Alberto, titulado Viento a favor (Cal y Arena, 2012), que recoge, como otros dos anteriores en la misma editorial, Dos cubalibres (2006) y La vida alcanza (2010), crónicas escritas por Lichi en sus más de veinte años de vida y periodismo en México.
Escuchando a los presentadores, el periodista Rubén Cortés -cuyo prólogo reproduciré en los próximos días-, el escritor mexicano Rafael Pérez Gay, la hermosa e inteligente hija de Lichi, María José, y la actriz Blanca Guerra, me percaté de que algunas de las crónicas de Viento a favor salen de pasajes de libros que el autor de Caracol Beach había proyectado en sus últimos años.
Casi todos los textos dedicados a su padre, el poeta Eliseo Diego, a su madre Bella García Marruz, a la hermana de ésta, la poeta Fina García Marruz y a su esposo, Cintio Vitier, recogidos en este volumen, formaban parte de un libro inédito de Lichi, que llevaría por título La novela de mi padre. Una suerte de biografía intelectual de Eliseo Diego y, a la vez, de cuaderno de memoria familiar, concebido como tributo del hijo.
Una de esas crónicas, la titulada "Las cosas que yo amo", que leyó Blanca Guerra la otra noche, narra un episodio del romance entre Eliseo Diego y Bella García Marruz. Esta, según su hijo, expresaba el gusto por la buena poesía llorando. Cuando un poema le gustaba, rompía en llanto. Los poetas de Orígenes le leían poemas en voz alta, buscando una aprobación que se medía por la cantidad de lágrimas de Bella, a quien llamaban "el Lacrimómetro".
Asegura Lichi que el poema de su padre que enamoró a su madre fue "Nostalgia de por la tarde", incluido en el cuaderno En la Calzada de Jesús del Monte y dedicado a ella. Los últimos versos del mismo son, en efecto, una declaración de amor, en la que se habla de un "llanto ajeno por la cara". Luego de releer ese poema se entiende porqué Bella García Marruz podía decir frases como ésta a su hijo Rapi: "¡Qué lindo día pasé ayer, en casa de Carlitos: me lo pasé llorando!"


He visto al pez de indestructible púrpura,
en la mañana arde como criatura perpetua de la llama,
olvida los trabajos mugrientos de su sangre,
yace perfecto y la madera sagrada lo levanta.

Pero quién vio jamás
el ruedo misterioso de tu falda
mientras cortas las rosas en la tarde
ni el roce y la tristeza de la lluvia
como un ajeno llanto por mi cara.

Porque quién vio jamás las cosas que yo amo.

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