Libros del crepúsculo

Libros del crepúsculo

viernes, 12 de marzo de 2010

Regreso póstumo a La Habana


La colección Órbita de la editorial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba ha dedicado un merecido volumen a Manuel Moreno Fraginals (La Habana, 1920-Miami, 2001), uno de los grandes historiadores e intelectuales cubanos de la segunda mitad del siglo XX. La selección y el prólogo han corrido a cargo de Oscar Zanetti Lecuona, investigador riguroso, discípulo de Moreno, con una nutrida e importante bibliografía sobre la historia económica de la isla, sobre todo, en el periodo que va de 1898 a 1958.
El volumen reproduce textos pertenecientes a los más conocidos libros de Moreno: José Antonio Saco. Estudio y bibliografía (1960), El Ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar (1978), La historia como arma y otros estudios sobre esclavos, ingenios y plantaciones (1983), Guerra, migración y muerte: el ejército español en Cuba como vía migratoria (1993), que escribió a cuatro manos con su hijo José J. Moreno Masó. Se incluye también un capítulo de Cuba/ España. España/ Cuba: historia común (1995), el libro que Moreno publicó luego de su exilio en Miami y que, hasta ahora, no ha sido editado en la isla.
Este volumen rescata editorialmente algunos ensayos que Moreno publicó en La Habana entre los años 70 y 90 y que nunca habían sido antologados, como el prólogo a Oppiano Licario de Lezama (1977), “El conde Alarcos y la crisis de la oligarquía criolla” (1981, Revolución y cultura), “Hacia una historia de la cultura cubana” (1986, revista Universidad de la Habana) o “Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial” (1989, Unión). También se incluye el valioso inédito “Reflexión sobre el espejo: un análisis sociológico sobre el poema de Silvestre de Balboa”, donde Moreno transcribió ideas que constantemente sostenía en clases y conversaciones.
No están ahí, lamentablemente, todos los textos inéditos o no recogidos en libro de Moreno, que no son muchos. Es difícil entender por qué no se compilaron todos los ensayos publicados por el historiador en revistas cubanas de los años 80 y principios de los 90 –no aparecen, por ejemplo, sus textos en Albur y Credo, las revistas impulsadas por Iván González Cruz en el ISA, especialmente el ensayito “El tiempo en la historia de Cuba” (1994). Más comprensible es la exclusión de algunos ensayos que Moreno publicó durante su breve exilio, como “El anexionismo”, en el volumen Cien años de historia de Cuba (Madrid, Verbum, 2000).
En una entrevista que le hicieron Olga Cabrera e Isabel Ibarra a Moreno, para el homenaje que le rindió la revista Encuentro (Número 10, otoño 1998) –que naturalmente no aparece en la bibliografía-, el historiador mencionaba que, de hacerse una antología de sus ensayos no recogidos en libro, deberían incluirse el estudio sobre Anselmo Suárez y Romero y “Veinte puntos sobre la historia de Cuba” –ambos recogidos en esta Órbita- y un texto por el que Moreno sentía especial cariño, “Agustín de Iturbide, caudillo”, un trabajo escolar que escribió cuando cursaba el Doctorado en Historia en El Colegio de México y que será reeditado próximamente en una revista mexicana.
En todo caso, esta antología es un escalón más en la ascendente e inevitable recomposición del país intelectual cubano. Que la selección y el prólogo hayan corrido a cargo de un historiador serio como Zanetti asegura no sólo el tono académico predominante en el volumen sino la inclusión de breves valoraciones sobre la obra de Moreno de algunos intelectuales y profesores del exilio como Carmelo Mesa Lago, Alejandro de la Fuente o Iván de la Nuez. En esa sección de “Opiniones” se echa en falta, sin embargo, la de Josep Fontana, quien escribió los prólogos a Cuba/ España. España/ Cuba, también reproducido en el homenaje incitable de Encuentro, y al Ingenio en su última reedición de Crítica (Barcelona, 2001)
No puedo terminar esta nota sin referirme a la manera en que Zanetti y los editores de la UNEAC decidieron enfrentar el problema del exilio de Moreno. Aunque la redacción del pasaje del prólogo que se refiere a esa decisión está más cuidada que otras conocidas intervenciones oficialistas sobre la misma, sigue persistiendo la idea de que la calidad intelectual de la obra del autor de El ingenio decayó con su “abierto desacuerdo con la Revolución”. El desacuerdo de Moreno, como sabemos, no fue con la Revolución sino con un gobierno concreto y, como bien dice Zanetti, la “mudanza en las apreciaciones históricas constituye un acto legítimo, como también puede serlo el cambio de conducta política”.

13 comentarios:

  1. Señor Rojas, no es ud. capaz de entender o interpretar el narcisismo ideológico que hay implícito en ese planteamiento, por demás fútil, del gobierno cubano, sobre la supuesta decadencia de la calidad intelectual del señor Moreno Fraginal. A estas alturas usted persiste en rebatir la burda analogía o fusión establecida de Gobierno- Revolución. El punto es que, asumiendo que Fraginal "decayó" intelectualmente, las causas de esto podrían haber sido precisamente de índole sentimental, emocional y hasta físico, y en estrecha relación con las condiciones adversas producidas por esa "Revolución". Los seres humanos no somos la excepción a la hora de padecer o sufrir una mudanza de raíces casi obligatoria. Recuerde la sequía que sufrió la pluma de Heberto Padilla en su exilio, por ejemplo.

    Por otro lado, es cierto que la “mudanza en las apreciaciones históricas constituye un acto legítimo, como también puede serlo el cambio de conducta política”; sin embargo, el problema radica cuando esta (muy válida) matamorfosis está condicionada por el oportunismo. Hubo una gran cosecha de intelectuales oportunistas nacidos después de 1959, que se sintieron realizados -por su verdadera naturaleza- durante la luna de miel con el castrismo, y ahora viven disfrazados de flexibles y navegando en una farisea profundidad.

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  2. ¿El cambio de conducta política, o el cambio político de conducta?
    O sea, ¿puedo cambiar mi conducta y ser políticamente el mismo? O dicho de otra forma ¿puedo cambiar de chaqueta y tener las mismas ideas? Son preguntas que debieran hacerse todos los “intelectuales” cubanos.
    Una “mudanza” que en el caso de la “conducta política” del “intelectual” cubano sería más justo llamar muda. Mudar ha sido la tarea constante del “intelectual” cubano, tirar la piel usada y ponerse otra nueva. Pocos hicieron un examen crítico y razonado de la supuesta “revolución”. Porque era fácil examinar ese régimen, pero era más complicado para sus delicadas naturalezas “intelectuales” , examinar de cerca ese becerro de oro “revolucionario” que todavía siguen adorando.
    Pero es vital no cuestionar eso que precisamente los mantiene en vida artificial, como los comatosos.

    Tendríamos más estima por algunos “intelectuales” cubanos si mostraran sinceramente esas pieles que dejaron por el camino. La estima de la que hablaba en mi último comentario también debe merecerse.

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  3. Qué triste es que un post tan interesante como este que tantas cosas buenas sobre la historia de Cuba, América Latina y el Caribe podría provocar termine siendo tratado al nivel elemental de los comentarios de la biografía política Moreno Fraginals. Será que no hay manera de debatir con seriedad intelectual en estos medios? Es triste.

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  4. Cada vez que leo estos debates, pienso en lo encorsetado que estamos los cubanos a la hora de pensar. qué importa el sitio de residencia de un intelectual, historiador o lo que sea?; si lo consideramos como tal será por su obra ¿no?, entonces por favor seamos mas Open Mind....
    Mi padre siempre fue un hombre libre a pesar de vivir en la Isla puesto que nunca se afilió al partido ni aceptó cargos que le comprometieran su pensamiento. Esa libertad fue la que le dio esa capacidad de razonamiento que muchas veces entraba en contradicción con la ideología oficial, y si un día decidió marchar también fue resultado de esa libertad que a pesar de las propias limitaciones que implicaba podía elegir y eligió marchar... y que me perdonen si no soy objetivo a la hora de hablar de mi padre, pero puedo asegurar que el salir de Cuba no afectó en lo absoluto su capacidad intelectual.

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  5. Mil gracias, Pepe, por tu comentario. Es mucho lo que tenemos que aprender de Moreno Fraginals todavía. La vitalidad, la lucidez y el compromiso de tu padre con un saber histórico plural y flexible, en los años en que vivió en Miami, son tan constatables como su brillante trayectoria dentro de la isla. No es admisible esa subordinación oficial de la calidad intelectual a la lealtad política. Si fuera cierta, entonces la obra de Leví Marrero o Lydia Cabrera, por ejemplo, producidas mayoritariamente en el exilio, carecerían de valor. Saludos, Rafa.

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  6. De qué "sequía" de Heberto Padilla habla el primer anónimo. "El hombre junto al mar " o "La mala memoria" son obras magníficas de Padilla publicadas en el exilio. Por qué hay tanta gente que se mete en estos blogs a opinar sin conocimientos de literatura o de historia. Será que están aburridos.

    Eugenio

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  7. Rafa, tuve el extraordinario placer de acompañar a Moreno y a su esposa en una visita que le hicieron ambos a Leví Marrero hace varios años en Puerto Rico. Moreno me pidió que me acercara a Leví para concertar el encuentro. De más está decir que éste aceptó gustosamente y los recibió en su gran biblioteca. Quien ha leido Cuba: economía y sociedad sabrá que Marrero criticó duramente algunas de las tesis que Moreno exponía en El Ingenio. Sin ambargo, en esa tarde, se olvidaron las diferencias entre los dos historiadores y se entabló un diálogo riquísimo entre estos dos grandes intelectuales. De más está decir que para mí fue una experiencia singular.
    Javier Figueroa

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  8. Gracias por el comentario, Javier. Creo recordar que existe una carta de Moreno, de fines de los 90, en la que asegura que Leví Marrero era el historiador cubano vivo más importante. La recuerdas? Sería bueno localizarla para reproducirla en algún lugar.

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  9. Rafa, tienes razón, la carta a la que aludes existió. Yo la leí y la cité en un artículo que escribí para Apuntes Postmodernos (vols. 6-7, nums. 2 y 1, Spring/Fall, 1996) y que titulé Leví Marrero y Manuel Moreno Fraginals ante el espejo de Clio. De acuerdo a mi cita Moreno se refería a Cuba: economía y sociedad como la obra del siglo en la historiografía cubana, a la vez que afirmó: "es la obra que todos hemos querido escribir". Sospecho que la carta estará junto a los papeles de Leví que están depositados en la biblioteca de Florida International University (FIU) en Miami.
    Javier Figueroa

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  10. Es cierto, fue en ese ensayo tuyo donde leí sobre la carta.

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  11. Sólo quería apuntar que desde mi país, Venezuela, recordamos mucho a ese gran historiador que fue Manuel Moreno Fraginals. De paso felicito a Rafael por su blog y a quienes han dado estas respuestas tan interesantes. También los invito para que traten de repensar las relaciones entre la intelectualidad cubana y venezolana, ahora que nos unen cosas no muy gratas.
    Recuerden que Manuel Moreno Fraginals estuvo en Venezuela y fue amigo de un gran y valiente historiador venezolano, quien junto a Luis Castro Leiva, Manuel Caballero y Elias Pino Iturrieto se han encargado de desmotar la reescritura histórica del chavismo. Me refiero al gran Germñan Carrera Damas

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  12. Estoy con Leví Marrero. Fraginals a pesar de sus aciertos, cuando lo leo me da la impresión muchas veces de estar en presencia de un cañonero de la historia. Su prosa tiene algo de “cañon” y de la “brutalidad” del tipo que se mete a empujones en la cola.

    Saludos

    J.Camacho

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  13. Nada de decaer: Cuba/ España. España/ Cuba: historia común, es uno de sus mejores libros, sospecho que precisamente por haber sido escrito en libertad. Se respira en sus páginas una frescura juvenil, una sinceridad y una lucidez tremenda. En Miami lo entrevisté varias veces y lo visité sólo por el placer de escucharle. Esas acusaciones son un pretexto y una mezquindad. Por cierto, la prosa de Fraginal era clara y precisa, como corresponde.
    Juan Manuel Cao

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