Libros del crepúsculo

Libros del crepúsculo

martes, 19 de enero de 2010

¿Crímenes del comunismo?

La Guerra Fría duró 45 años, si tomamos como punto de partida el armisticio de agosto de 1945 y de llegada la caída del Muro de Berlín en 1989 o la descomposición de la URSS en 1991. El periodo posterior a la misma acaba de cumplir, apenas, dos décadas. Es por ello bastante natural que muchas visiones sobre la economía, la sociedad, la política y la cultura de la era global, sigan respondiendo a esquemas binarios, construidos durante ese medio siglo anterior. Podría afirmarse, exagerando un poco, que sólo los nacidos en las tres últimas décadas son sujetos con verdaderas posibilidades de rebasar aquellas estructuras mentales.
Comentábamos en un post anterior, a propósito de esa pesada herencia de estereotipos, que todavía persiste, en zonas considerables de la opinión pública y de las ciencias sociales, una inclinación a pensar la democracia como sistema, no como método, o como concepto contrario y, por tanto, equivalente al de comunismo. No es raro, entonces, que desde uno de los extremos ideológicos del espectro político se llegue a hablar de los “crímenes” de la democracia, entendiendo por estos desde las bombas de Hiroshima y Nagasaki hasta el apoyo a los contras en Nicaragua, pasando naturalmente por Bahía de Cochinos y Viet Nam.
Desde el otro polo, tampoco es raro escuchar que se hable de los “crímenes” del comunismo, entendiendo por éste último, no a gobiernos totalitarios concretos como el de Stalin en Rusia, el de Mao en China o el de Pol Pot en Camboya, sino a toda una tradición intelectual y política que arranca en 1848, con el Manifiesto comunista de Marx y Engels, y desemboca en nuestros días en buena parte de la izquierda mundial. Esa indistinción entre el comunismo, como conjunto de regímenes totalitarios concretos, y el comunismo como corriente política, es una de las principales limitaciones del, por otra parte, importante y documentado Libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997), editado por Stéphane Courtois.
La espantosa estadística elaborada por aquel libro -20 millones de muertos en la URSS, 65 en China, 2 en Camboya, 2 en Corea del Norte, 1 en Viet Nam…- tenía sentido en algunos aspectos, pero en otros sigue siendo controversial ¿Son víctimas del totalitarismo quienes mueren en una guerra civil, en la que se enfrentan nacionalistas y comunistas de un país, antes de que el régimen totalitario esté construido en el mismo? La cifra de 150 00 muertos del comunismo en América Latina, por ejemplo, incluye a quienes murieron enfrentados a revoluciones que, en sus primeros años, ni siquiera tenían un perfil comunista definido.
La mejor refutación a la idea de “crímenes del comunismo”, aplicable también a quienes desde las izquierdas radicales otorgan un carácter criminal a la democracia, la he encontrado en un ensayo del filósofo neomarxista francés, Alain Badiou, titulado De un desastre oscuro. Sobre el fin de la verdad de Estado (2006). Ahí Badiou apela a la filosofía del sujeto para discernir entre el saldo criminal del comunismo como experiencia de Estado –saldo tampoco equiparable en todos los gobiernos comunistas del siglo XX- y la equivocada criminalización del comunismo e, incluso, del marxismo como ideología o como corriente intelectual y política.
Aunque no es tema de Badiou, este discernimiento podría trasladarse, por ejemplo, a la historia del marxismo y el comunismo latinoamericanos ¿Fueron criminales los tantos comunistas y marxistas que conoció la región en el siglo XX? Algunos piensan que formular teóricamente la destrucción de la burguesía es un crimen, pero resulta que la mayoría de los comunistas y marxistas latinoamericanos, en la primera mitad del siglo XX, no intentó exterminar las burguesías de sus propios países. Luego de un breve predominio de la tesis de “clase contra clase”, Moscú le propuso a sus seguidores en la región que siguieran una estrategia de colaboración entre clases para alcanzar la “liberación nacional”.
El principal desafío a esa tesis provino, como sabemos, de la Revolución Cubana y algunos de sus principales ideólogos, como el Che Guevara, que entendieron que la lucha contra el imperialismo y las burguesías implicaba la guerra contra estas últimas y su aniquilación. Hasta 1960, fueron pocos los partidos o las corrientes comunistas que apostaron por la lucha armada en la región, la mayoría de ellos aceptó el juego democrático –al que regresaron, por cierto, muy pronto, desde los años 70 y 80- y ninguno de ellos llegó al poder, por lo que el crimen de Estado, como el que existió en la Unión Soviética o en China, no tuvo lugar.

18 comentarios:

  1. ¿Cuándo nuestro insigne y laureado historiador va decidirse a escribir sobre los crímenes pasados y presentes del Imperialismo yanqui e inglés, que no sólo se remontan al pasado sino que contituyen, en el presente, la mayor amenaza para la paz mundial?

    ResponderEliminar
  2. Magnífico post. Crítico con los dos extremos, el de los neoliberales anticomunistas y el de los comunistas totalitarios. Estamos en una nueva era y muchos políticos no quieren enterarse. Prefieren vivir en el pasado. Felicidades...

    Un perredista

    ResponderEliminar
  3. Para el primer anónimo, ¿por qué no lo escribes tú? o es que todo el mundo tiene que escribir de lo mismo porque así lo manda la santa madre iglesia de los antimperialistas.

    ResponderEliminar
  4. "escribir de los mismo". ¿Cuándo usted ha leído en este blog del insigne historiador Rafael Rojas, una crítica honesta o tan quiera sutil sobre el imperialismo o el sionismo. Dos flagelos mortíferos muy presentes, y que la prensa corporativa tiende a ignorar o tratar superficialmente. Creo que reclamar un poco de objetividad al prefesor Rojas, no está de más ni debe ser motivo de crispación para nadie.

    ResponderEliminar
  5. No será más bien que la crítica que tú quieres leer es burda y esta es sutil y no la entiendes. En el post anterior hay una crítica al respaldo del pueblo americano a la guerra de Irak y en este hay otra al anticomunismo y al macarthysmo. ¿Las entendiste?

    ResponderEliminar
  6. Bueno, la crítica anterior, aunque el profesor la haya "envidiado", no es de de su origen; sin embargo le podemos dar el crédito por suscribir lo ajeno-relacionado. La sutileza del profesor es exactamente lo que me sacude, porque en ella logra esconder, o al menos intenta esconder, su verdadera naturaleza. Gracias por confirmar lo que siempre he sabido sobre la pluma del profe. Quizás lo que a usted no le gusta es que yo sepa hurgar en dichas sutilezas.

    ResponderEliminar
  7. Hola, Rafael, es interesante el planteamiento y creo que se toca con el debate sobre si Marx fue responsable o no por los crímenes del comunismo. Hay muchos que piensan que sí, yo no lo creo entre otras cosas por algo que comentabas aquí hace dias y es que Marx nunca detentó el poder. De haberlo hecho tal vez hubiera sido igual o peor que Lenin pero quien sabe. No se puede asegurar por lo que no es responsable.

    Isa L.

    ResponderEliminar
  8. Recuerdo uno de los cortos del filme 9/11/01, hecho por un director egipcio. Alli se presentaba una curiosa defensa del terrorismo, que era a su vez un ataque a la democracia. Me parecio un comentario muy interesante que me gustaria citar aqui. Uno de los personajes dice mas o menos lo siguiente:

    En los Estados Unidos, los ciudadanos son culpables de elegir al presidente que lleva una politica genocida contra los paises tercermundistas.

    Es mas o menos lo que se dice. Desde luego que no comparto el argumento (o al menos habria que complejizarlo mucho mas) ; pero aqui habria una manera de vincular los crimenes del capitalismo a la democracia. Tanto el socialismo como las democracias occidentales produjeron los conceptos intelectuales para que determinados abusos de poder fuesen justificados y hasta consagrados como virtudes. Mi conflicto con tu argumento -y lo pregunto mas bien con el animo de escuchar tus explicaciones- reside en la dificultad de separar la democracia como sistema de la democracia como metodo o como concepto intelectual. Las democracia no podria pensarse como un concepto invariable. Las nociones de democracia en la sociedad griega de la Antiguedad eran distintas de las que rigen la democracia contemporanea, aun cuando puedan existir puntos en comun.

    En cuanto al socialismo, la relacion entre concepto intelectual y sistema parece mucho mas obvia. Doy un ejemplo. La ineficiencia economica, la burocracia y el regimen policial que caracterizo a los sistemas socialistas parecen estar muy imbricados con el concepto intelectual de " dictadura del proletariado". Saludos y mil gracias por el blog, que leo con asiduidad.

    ResponderEliminar
  9. Hola, Ernesto, gracias por el comentario. Lo que trato de argumentar, siguiendo a varios teóricos de la ciencia polítca contemporánea, es que la democracia como sistema o como nombre político del sistema capitalista fue algo así como un espejismo ideológico de la confrontación binaria de la guerra fría. Dado que el comunismo era un sistema que regía la ideología, la economía, la cultura, la política, es decir, toda la organización social, se estableció la idea de que la democracia era algo equivalente.

    Hoy ni el comunismo ni la democracia son lo que fueron durante la guerra fría. Los comunistas forman partidos minoritarios o se han desplazado a organizaciones de izquierda que no suscriben plenamente la ideología marxista-leninista. Dado que la democracia ha sido adoptada como método en casi todo el mundo su régimen político impide, naturalmente, que los comunistas logren controlar plenamente ninguna sociedad. En caso de que eso sucediera se produciría una regresión al totalitarismo, que veo sumamente difícil en cualquier lugar del planeta.

    ¿Por qué la democracia es un método y no un sistema, como se le imaginó en la guerra fría? Primero porque carece de una filosofía o cosmovisión de Estado que controle la educación, los medios, la cultura, la esfera pública en general. Segundo porque sus reglas e instituciones no son las mismas en los diversos contextos en que se adopta. Con frecuencia se dice que la democracia norteamericana se impone en el mundo, pero las instituciones de ese régimen político -bipartidismo, federalismo, presidencialismo, etc, etc- no se reproducen en la mayoría de los países del mundo, donde encontramos gobiernos parlamentarios, unitarios o pluripartidistas, que tienen notables diferencias con el norteamericano. Y tercero, porque las reglas e instituciones de cualquier democracia -sistema de partidos, legislación electoral, representación, sufragio, libertad de asociación y expresión, período presidencial, reelección, no reelección- no deciden ni intervienen en buena parte de las políticas públicas de un gobierno.

    Por último, comento que la identificación entre democracia y capitalismo me parece teórica e históricamente cuestionable, pero eso nos llevaría a un tema más complicado al que tal vez dedique algún post en el futuro. Sólo trato de sintetizar esa complejidad en una pregunta: ¿existe alguna relación entre el tipo de economía de mercado que adoptan los diversos capitalismos del mundo y el tipo de democracia que cada uno de ellos elige? No lo creo.

    ResponderEliminar
  10. Realmente no entiendo los comentarios disidentes provenientes de anónimos, ya que el "imperialismo o el sionismo", del cual Rafael no menciona y se le ataca, tiene un lugar poco hegemónico en el mundo de hoy. De hecho, los teóricos de la Izquierda global, y pienso sobre todo en Hardt & Negri, descartan el termino de "imperialismo", y como sabemos, prefieren el concepto de Imperio, mucho mas abierto a las estructuras de la globalización y cercano a la acción en multiplicidad. Hablar de "Imperialismo" hoy es casi un arcaísmo o solamente hay que ser un dinosaurio como Chomsky. De modo que una crítica contra Rafael en este punto queda completamente sin fundamento, aun mas en la disciplina de la historia de las ideas (contemporáneas) que es - a mi parecer - desde donde Rafael escribe. Si entiendo bien, Rojas siempre parte de la historia del pensamiento, de ahí, entonces, la importancia de leer a Badiou por ejemplo, que es un marxista de nuestro presente.

    Donde si creo estar en desacuerdo es en la ruptura o la distinción que Rafael hace de democracia y capitalismo, pues sabemos desde Marx que el capitalismo esta ligado a un Estado, y es precisamente ese Estado Democrático el cual opera hoy para legitimar el capital y el funcionamiento democrático. Creo que se puede plantear, si se me permite, una pregunta retórica: ¿no es la gran lección de Gramsci y de algunos neo-marxistas vincular el Estado Democrático como eje orgánico a la base de producción de sistema? Yo si lo creo, y respondiendo a la ultima pregunta que deja Rafael en su comentario al amigo Ernesto que, si bien es complejo como problema teórico, el capitalismo y la forma de Estado Democrático esta vinculado íntimamente a los modelos económicos. Basta un ejemplo: ¿no es existen diferentes modelos tipológicos de "estados de bienestar", como ha explicado Walter Korpi o los sociólogos de las escuelas de los países escandinavos, que se diversifican dependiendo de la función democrática de un estado? Es imposible negar , por ejemplo, que en Estados Unidos el modelo económico liberal no funcione como una estructura que determine la carencia de las potencialidades que pueda existir en un Estado de Bienestar. Es decir, que cuando se habla de Democracia, si bien no comprendemos o "instanciamos" un termino homogéneo, lo que si estamos haciendo es relacionándolo con: 1. el capitalismo o formas de capitalismo, 2. como un centro que legitima el capital y abre formas de explotación y contención, 3. un modelo de Modernidad política, donde Estado regula e influye en la estructura de mercado.

    Este análisis de Estado de Bienestar sirve, simplemente, para repensar una de las formas en que la democracia entendida como Estado se entrelaza con la economía. Liberalismo, Democracia, o Capitalismo, se pueden entender como términos similares, como ya lo entreveía, vuelvo otra vez, Gramsci: "El estado – escribía Gramsci en una de sus libretas de la prisión de 1930 – se debe entender como estado liberal, no en el sentido de liberalismo, sino en el sentido del individualismo e iniciativas personales que, en su desarrollo histórico, logran instaurar regimenes de monopolios políticos".

    También agradezco al Prof. Rafael por promover estos debates.

    G

    ResponderEliminar
  11. Aunque difiera, yo creo que queda bastante claro la distincion que defiendes entre democracia y sistema social. Y creo tambien que usar el paralelo del comunismo real vs. comunismo de libro no es un buen recurso intelectual, aunque si emocional. Para volver a lo primero, uso la pregunta que dejas: "¿existe alguna relación entre el tipo de economía de mercado que adoptan los diversos capitalismos del mundo y el tipo de democracia que cada uno de ellos elige?"
    Despierta cosas. Y la primera es lo metodologico: es contrastable, mas o menos medible y eso es bueno. Sin embargo, creo que en el afan de hacerse estudiable simplifica demasiado el asunto corriendo el riesgo de hacerlo irrelevante. La democracia es defendible por su fin. Sus instituciones en un pais determinado son solo una entre varias posibilidades de implementacion.
    Un ejemplo de jugosa complejidad: la filosofia de la Revolucion Cubana de toma del poder por medios violentos no puso a ninguno de sus seguidores en el poder, excepto a los Sandinistas. Eso es correcto en terminos concretos, inmediatos. Sin embargo, estos no son los unicos. La Revolucion Cubana energizo a sectores sociales tradicionalmente relegados a que demandaran un espacio. Y esto es lo que le da sentido a la democracia. De poco sirve que existan instituciones como las que mencionas si el juego corre a cargo de los pocos de siempre. Esta es una de las maneras en la que la Revolucion Cubana triunfo. Y el futuro sera mejor construirlo a partir de la aceptacion de la epopeya. No necesitabamos un proposito, un buen pasado?

    Omar

    ResponderEliminar
  12. Hola, Omar, gracias por tu comentario, que me ha perecido suscitante. Reacciono sólo a un punto del mismo. Dices que la Revolución Cubana al socializar y politizar sectores populares, excluidos en el antiguo régimen, como todas las revoluciones -la francesa, la rusa, la mexicana- dio sentido a la democracia.

    El concepto de democracia que usas en esa afirmación es el de democracia como sinónimo de igualdad o justicia social que tiene su origen, por cierto, no en Marx sino en un liberal como Alexis de Tocqueville y que luego muchos marxistas del siglo XX adoptaron. Es un concepto posible, pero a mí me parece rebasado por la historia y por la teoría en la era global.

    Si aceptamos el concepto de la democracia procedimental diríamos que la Revolución Cubana generó igualdad y justicia social, pero que, al igual que las revoluciones rusa o mexicana, pordujo un régimen político no democrático.

    ResponderEliminar
  13. Decir que el Imperialismo o el sionismo "tienen un lugar poco hegemónico en el mundo de hoy", como afirma el señor Muñoz, constata la naturaleza de avestruz de muchos cubanos a la hora de establecer un análisis consciente de la realidad del mundo de hoy. Es por esto, entre otras cosas, que la queja ha sido siempre la "virtud" del exiliado cubano. Por otro lado,llamar a Chomsky "dinosaurio", confirma el poco interés que existe en muchos por acercarse a una visión disidente y diáfana como la de Chomsky, con quien se puede discrepar pero no acusarle de "dinosaurio".

    El avestruz corre -incluso muy rápido- pero es impropia para el vuelo; a algunos de ustedes le pasa lo mismo en materia del pensamiento.

    ResponderEliminar
  14. Cuidado, Rafa. Este anónimo se me está pareciendo cada vez más a Alexis Figueredo. Su técnica siempre es cuestionar la moral de otros comentaristas y acaba envileciendo el lugar y destrozando tu red de lectores.

    Viejo Bloguero

    ResponderEliminar
  15. Por favor, seamos serios. ¿Dónde está el cuestionamiento moral al señor Muñoz? ¿O es que el viejo bloguero lo que está proponiendo es una sutil censura porque no le cae bien un tal Alexis Figueredo?

    Por otro lado, es muy cierto que la Revolución Cubana "produjo un régimen político no democrático"; sin embargo, nos vamos a quedar (siempre) con la incertidumbre sobre si las condiciones foráneas -muy sui generis- que existieron alrededor de esta, determinaron un viraje radical de su rumbo. O si estas mismas condiciones propiciaron y facilitaron el camino que realmente se proponía el grupo que se alzó con el poder.

    ResponderEliminar
  16. Le recomiendo el siguiente artículo al señor Gerardo Muñoz, a ver si se informa correcta y profundamente, sobre la situación geopolítica actual relacionada con la alianza imperialista-sionista: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=17010

    ResponderEliminar
  17. Me pregunto cómo quedaría dentro de este debate la diferencia entre "democracia representativa" y "democracia directa o participativa". En varias oportunidades he oído esgrimir por parte de voceros comunistas que lo que ellos buscan es una "democracia directa" lejos del aparataje burocrático de la burguesía y del estado representativo....

    ResponderEliminar
  18. Es una pena que una persona de la inteligencia de ROJAS, no tenga una "mente más abierta" y se deje enredar en el "cerrojo ideologico" del anticomunismo, que como dice el profesor Grover furr, es el mayor fraude del siglo XX.¿cuales son las fuentes que utiliza el sr, rojas, el libro negro del comunismo, cuyo valor cientifico es igual a cero. sus fuentes son las antiguas mentiras nazis de reihhard gelen,william herst y los fasistas ucranianos.es lamentable que ROJAS se deje embaucar por una historiogarfia totalmente espurea,que está totalmente desmontada por autores como GROVER FURR, robert thurston, etc. le recomiendo al sr, rojas que lea el libro en ruso de GROVER FURR,"villanias antiestalinistas", 2007, donde somete a un escrutinio critico devastador las 61 imputaciones del informe secreto de 1956, de las cuales 60 son falsas. en cuanto a las estadisticas manejadas por el libro negro son todas falsas como se ha denunciado en algunos estudios politicamente incorrectos.

    ResponderEliminar